Rincón del Chef
Opinión del Chef
UN VIAJE DE PLACER
''Claudio Gonzalez,
Chef''


Estoy preparándome para este viaje que espero me de muchas sorpresas, sin valijas, sin papeleos. Sólo mi mejor amigo y yo. ¡Qué mejor manera de viajar!

 

Recorreré dos países. Valen la pena, para disfrutar y adquirir nuevas experiencias para mi vida laboral. La distancia no es mucho,  sólo 77 kilómetros.

 

Paso a buscar a mi acompañante y parto.

 

Primera parada “El aji seco”, ubicado San Antonio 530,  en el centro de Santiago. En este local se puede disfrutar la exquisita cocina peruana tradicional. De entrada, el local se ve pequeño. Claro, antes de descubrir una escalera que da a un comedor  superior. Es amplio y bastante ajetreado, muchos garzones. Todos peruanos y muy atentos.

 

Parto con un pisco sour catedral (esperaba algo mas grande, je-je  rico, realmente de primer nivel. Ahora comprendo el comentario de bourdain sobre nuestro pisco sour. Lo acompañamos con una yuca frita con salsa huancaina muy sabrosa y correcta.

 

Los platos son bastante abundantes, así que recomiendo pedir sólo dos platos principales.

 

Primero un chicharron de pollo con salsa picante. Uno de los más simples platos de la cocina peruana, pero por lo mismo uno de mis favoritos.  Además los precios bastante accesibles.

 

Pedimos un vino corton de Errazuriz, perfecto para nuestra cena.  El segundo plato; otro de mis favoritos, un tacu tacu de mariscos. Es un tipo de tortilla hecha con arroz y porotos, bañanda en una salsa mixtada de mariscos, cortados en grandes trozos. Realmente espectacular.  Sientes los aromas de la tortilla, suave y crujiente, la salsa de mariscos, perfectos pulpos, camarones, ostiones en una cremosa salsa de tomates a punto de perfección. Después de este festín, por supuesto mi acompañante pidió un suspiro de limeña, uno de los mejores de Santiago; yo por recomendaciones de mi médico, sólo un café expreso.

 

Salimos del local, no sin antes, saludar a los cocineros que por cierto están en una cocina abierta, o sea nada que esconder, lo que me pareció genial.  No sólo contentos por una gran comida, sino por el total de la cuenta. Bastante económica.

Después de un tarde de caminatas por el Barrio Bellavista, donde siempre me encuentro con alguna sorpresa agradable. Descansamos y seguimos el periplo hacia otro lugar del mundo. Vietnam.

 

Mejor dicho Vietnam Discovery, ubicaso en Loreto 324, barrio Patronato. Pequeño local que abrió hace 4 meses,  pero hace sólo una semana tiene un cálido comedor. Me recibe Mario, uno de los socios,  atento, simpático, muy diligente. Nos explica la carta y nos ofrece lo más interesante de la misma (difícil elección). 

Ahora nos encontramos en Vietnam del nuevo siglo, atractivo, exótico y con una gastronomía que vale la pena descubrir y paladear.

 

Pedimos unos nem (arrollados en papel de arroz) tres de cerdo y tres de camarones, con una salsa agridulce insuperable.  La gracia de estos rollitos  es que  son servidos con hojas de lechuga y menta. Uno debe enrollarlos en estos y untarlos con la salsa y comerlos con las manos, exquisitos y divertidos.

 

Mientras comíamos, llegó Dominique, otra de las socias, vietnamita nacida en Saigón “el corazón de la cocina”.  Atractiva  y simpática  nos explica cómo han sido estos cuatro meses y los planes que tienen con su marido Thomas; francés que llegó más tarde a  presentarse. Los tres socios hacen de este lugar no sólo una gran experiencia gastronómica e instruida, si no que se convierte realmente en un viaje de verdad placentero.

 

Los platos principales son lo mejor del día (si pudiéramos decirlo, aunque difícil) Pad Vietnam. Fideos de arroz con camarones grandes y frescos, verduras y trocitos de pollo y cerdo con un toque de sabor agridulce y maní tostado. Este plato es un imperdible del lugar, realmente uno se siente en el Asia menor, olores, sabores y presentación perfecta.

 

El otro plato fue el bo bun cha gio, un plato de vermicellis con nem cerdo lomo y verduras. Una combinación bastante inusual de verduras frías  y carnes calientes que a mi acompañante le costó asimilar, por lo diferente de las temperaturas. A mí me encantó, tal vez por lo mismo tomamos un té de jengifre para acompañar  la cena.                                         

 

El local aun no cuenta  -por el momento- con licencia de alcohol, pero no por esto, la cena es menos agradable.

Antes de tomar nuestras valijas imaginarias,  “la guinda de la torta”,  un creme bruleé con un toque de leche de coco de postre. Buenísimo y perfecto para terminar esta experiencia.

 

El comedor es nuevo y aún lo están decorando, pero lo dominan los colores rojos y plateados, luz tenue de velas y espejos, nos entrega la sensación de estar realmente en un comedor de otro país, lejano y cálido. La experiencia es insuperable. Todo el día fue así.

 

Pasé a dejar a mi amigo y volví a casa feliz, viajé a dos países que me encantan, comí como un príncipe, pague poco y lo mejor es que no tuve problemas de vacunas, equipaje,  inmigración, aviones llenos de turistas molestos. En fin, un gran viaje .

 

 

Claudio González

Chef

Comentarios

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leonor castro m.
2010-04-21
invítame en otra oportunidad a un viaje sin equipaje.