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Ecología
LA GUERRA DEL AGUA
''por Steve Lonergan.
A medida que nos adentramos en el siglo XXI, surgen nuevos desafíos. Nos enfrentamos a la vez con viejas y nuevas amenazas a la paz y la seguridad internacionales.

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Ahora se reconoce que la degradación ambiental y tanto la escasez como la abundancia de recursos son fuentes potenciales de conflictos –y de cooperación– y deben ser atendidas de manera más sistemática en este contexto. El acceso al agua dulce y a servicios de saneamiento son una precondición para alcanzar otros objetivos internacionalmente aceptados en la Declaración del Milenio.

En ningún lugar es este asunto más importante que en Medio Oriente, donde el agua se considera un recurso “estratégico” y las tensiones por ella entre los países de la región son altas. Allí, el agua se ha vuelto una cuestión política, y todos los acuerdos de paz propuestos o firmados en los últimos años se refieren al agua.

Esto ha llevado a algunos a realizar el pronóstico –atribuido al ex secretario general de las Naciones Unidas, Boutros Boutros Ghali, y al difunto rey Hussein de Jordania– de que “la próxima guerra en Medio Oriente será por el agua”. Este discurso se ha apoderado de la imaginación pública y ha causado gran consternación en las comunidades de inteligencia de diversos países, los cuales temen que el agua y otros recursos escasos se conviertan en causa de guerras internacionales en el futuro. En muchos casos, tales comentarios son exageraciones de la prensa, y en otros, declaraciones realizadas con fines políticos. Sin embargo, sin importar la fuente o el motivo, el agua es claramente un recurso escaso en algunas regiones. Ya existen tensiones sobre el uso, la propiedad y los derechos sobre el agua, y es probable que aumenten en el futuro. Medio Oriente y África son las regiones más preocupantes: se prevé que, para 2025, 40 países en esas regiones padecerán estrés o escasez de agua.

La escasez de agua es una función de la oferta y la demanda. La demanda aumenta a un ritmo alarmante en algunas regiones, debido al crecimiento de la población y al incremento del consumo por habitante. En muchos países con escasez de recursos hídricos, como Jordania e Israel, no existe una forma obvia ni económica de aumentar la oferta de agua, y por tanto es probable que surjan tensiones entre diferentes usuarios. En otros países, como Egipto, el abandono de cultivos que requieren uso intensivo de agua o la importación de agua de países vecinos pueden ofrecer soluciones razonables.

No hay duda de que la escasez de agua será un problema en algunas regiones en el futuro. El calentamiento global probablemente altere los patrones de las lluvias y de evapo-transpiración en muchas regiones, y la planificación del suministro de agua a largo plazo debe tener esto en cuenta. Tampoco hay duda de que el agua costará más a medida que escasee. Esto requerirá mejoras en la eficiencia del agua, y posiblemente la reestructuración de economías, eliminando sectores que hacen un uso intensivo del recurso.Para quedar pensando...verdad?  

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