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¿Historia del vestuario o vestuario con historia?
''Por Erasmo Guzmán Valenzuela. ''

No hay duda que el pasado siempre nos condena, sobre todo en lo que respecta a nuestro armario. Tampoco hay duda que todos tenemos esas malditas fotos que te convierten en el presidiario $ 1.990  del pabellón de los “como pude usar esa chaqueta”, que esta justo al lado de la celda “como podía peinarme esa chasquilla” y frente al patio de los mocasines, en la penitenciaria de los asesinos “involuntarios” de la moda. Así que más que mortificarte haciendo una cronología de la historia de tu vestuario, es  mejor que  hablemos de nuestro vestuario con historia.

 

Hagamos un ejercicio. Puedo apostar que si revisas tu closet, cajonera o bodega, encontraras una prenda que no ocupas, pero que sigue ahí. Ahora ¿razones para no ocuparlas?,  varias: se manchó; tú creciste y tu ropa no; pasó de moda, en fin. Pero la gran incógnita es realmente,  ¿por qué siguen ahí?

 

Quizás como yo, muchos tienen la manía de guardar y guardar ropa que al final nunca se ocupa, pero de la cual tampoco puedes deshacerte porque piensas que la puedes ocupar algún día. Esto debido a un sin fin de motivos, como que tiene un significado especial, un valor agregado, que es la polera que andabas trayendo el día que te pidieron pololeo, el pañuelo de la primera cita o un chaleco del abuelo que ya no está, en fin, varias prendas que no usamos, pero que al mismo tiempo nos negamos a botar o regalar.

           

Para algunos la ropa cumple una función fundamental y difícil de olvidar, porque es esta la que nos acompaña en momentos importantes en nuestras vidas y nos ayuda a mantener vivos nuestros recuerdos –el color de la corbata del día del matrimonio o, simplemente, lo que lucia cuando se conocieron –esos detalles son los que también forjan nuestro carácter, que mantienen vivos esos recuerdos, y que nos impulsa  a reventar el ultimo cajón de la cómoda con cuanta “pilcha” archivada. Ropa que –incluso –no es nuestra, sino de algún ser querido que ya partió, de este mundo o de tu corazón.

 

Esto es fuerte, sobre todo porque tenemos tejado de vidrio. ¿No hay alguien que no haya lavado ese polerón porque aún conserva el olor a Channel de quien te cambió por otra persona?

           

            ¿Pero existe una solución?... ¡Claro que si! Dos cosas.

 

Primero, si tu ex no vale la pena, el hogar de cristo recibe donaciones de ropa en buen estado y esa prenda será mejor valorada que en tu closet. Segundo, haz que la ropa mute, cambie o renazca. ¿Cómo es eso? Muy simple, hay personas –como yo –que nos dedicamos a reciclarla, trasformarla en otra prenda de vestir, ¿me explico? Hay muchas cosas que no te pondrías pero podrían ser un lindo banano, cartera o billetera.

 

Con un poco de imaginación –y  unos consejos que te daré –lo lograras, y podrás  transplantar esas prenda, resucitarla y darle nueva vida trayéndola a tu diario vivir. Hoy en día, todo se puede reciclar. Mmm… bueno con respecto a tu ex no lo sé, pero lo que si sé es que esa polera, ese teclado de computador, esos vinilos olvidados, e incluso esa caja de leche se puede transformar en algún complemento de tu estilo,  porque recuerda que es mejor que hablen de tu estilo a que digan que no lo tienes, y como dice el dicho fashion: “donde fuego hubo, una bonita cartera queda”. Ya sabes lo que puedes hacer con esas prendas, ahora… ¿Te atreves?

 

* Ver galería de fotos. 

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