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LOS BRASILEÑOS DICEN 'HASTA PRONTO' AL ESTADIO DE MARACANÁ, QUE REABRIRÁ EN 2013
''El 'templo' de Río de Janeiro estará listo para la Copa Confederaciones ''
El principal 'templo' del fútbol brasileño, el estadio Maracaná, en Río de Janeiro, se despidió el domingo de la hinchada con un "hasta pronto" exhibido en el marcador electrónico al final del empate sin goles entre Flamengo y Santos, por el Campeonato Brasileño.
El estadio, inaugurado en 1950 con capacidad para recibir a un público de 200.000 personas y que afrontó desde entonces una serie de reformas que redujeron su aforo a menos de la mitad, reabrirá a tiempo de recibir la Copa Confederaciones, que se disputará un año antes del Mundial de 2014.
La nueva reforma, que se realizará a un costo estimado en 397 millones de dólares, busca adaptar Maracaná a las exigencias de la FIFA para que el estadio pueda recibir la final del Mundial. Entre otras cosas, contempla la instalación de 14 nuevos ascensores y de equipos para facilitar el acceso de minusválidos a todos los puntos del estadio.
En un primer momento, las autoridades barajaron la posibilidad de seguir permitiendo la realización de partidos allí al menos durante la etapa inicial de las obras, pero luego la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) decidió cerrar el estadio, por temor a que la reducción de la capacidad de público generara una situación crítica ante la gran demanda por entradas en la segunda ronda del 'Brasileirão'.
"Se trata de una decisión motivada estrictamente por motivos técnicos, con el objetivo de preservar la seguridad y la comodidad de los aficionados", afirmó la entidad, en un comunicado divulgado hace 10 días.
El cierre de las puertas del 'Maraca' -el apodo cariñoso dado por los brasileños al estadio- generó un ambiente de nostalgia entre los aficionados del Flamengo que acudieron al partido contra el Santos.
"Vengo al Maracaná desde la época de Zico [ídolo del Flamengo en los 70] y cada vez que miro la cancha me acuerdo de sus jugadas. El cierre del estadio me entristece. Esta es la casa del Flamengo y la considero como mi segundo hogar", dijo Marcio Soares, quien expresó su temor a que su equipo "pierda la identidad" sin su estadio más querido.
El principal 'templo' del fútbol brasileño, el estadio Maracaná, en Río de Janeiro, se despidió el domingo de la hinchada con un "hasta pronto" exhibido en el marcador electrónico al final del empate sin goles entre Flamengo y Santos, por el Campeonato Brasileño.
El estadio, inaugurado en 1950 con capacidad para recibir a un público de 200.000 personas y que afrontó desde entonces una serie de reformas que redujeron su aforo a menos de la mitad, reabrirá a tiempo de recibir la Copa Confederaciones, que se disputará un año antes del Mundial de 2014.
La nueva reforma, que se realizará a un costo estimado en 397 millones de dólares, busca adaptar Maracaná a las exigencias de la FIFA para que el estadio pueda recibir la final del Mundial. Entre otras cosas, contempla la instalación de 14 nuevos ascensores y de equipos para facilitar el acceso de minusválidos a todos los puntos del estadio.
En un primer momento, las autoridades barajaron la posibilidad de seguir permitiendo la realización de partidos allí al menos durante la etapa inicial de las obras, pero luego la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) decidió cerrar el estadio, por temor a que la reducción de la capacidad de público generara una situación crítica ante la gran demanda por entradas en la segunda ronda del 'Brasileirão'.
"Se trata de una decisión motivada estrictamente por motivos técnicos, con el objetivo de preservar la seguridad y la comodidad de los aficionados", afirmó la entidad, en un comunicado divulgado hace 10 días.
Nostalgia
El cierre de las puertas del 'Maraca' -el apodo cariñoso dado por los brasileños al estadio- generó un ambiente de nostalgia entre los aficionados del Flamengo que acudieron al partido contra el Santos.
"Vengo al Maracaná desde la época de Zico [ídolo del Flamengo en los 70] y cada vez que miro la cancha me acuerdo de sus jugadas. El cierre del estadio me entristece. Esta es la casa del Flamengo y la considero como mi segundo hogar", dijo Marcio Soares, quien expresó su temor a que su equipo "pierda la identidad" sin su estadio más querido.
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