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ACEITE DE OLIVA, NO TAN VIRGEN
''El aceite de oliva virgen extra es el mejor, es puro zumo de aceituna
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En momentos de crisis parece lógico que el consumidor busque las ofertas, pero debe saber lo que compra y lo que paga. El mejor de los aceites de oliva es el virgen extra. Le sigue el aceite de oliva virgen, cuantos más apellidos mejor.

Tanto el oliva virgen extra como el oliva virgen son el resultado de exprimir la aceituna por métodos mecánicos. Y nada más. Es zumo de aceituna. Luego pueden proceder de distinta variedad dependiendo de la aceituna empleada (picual, arbequina, hojiblanca son las más habituales) o de distintas zonas geográficas, pero eso es cuestión de gustos, igual que, si hablamos de vinos tintos, habrá a quien le agrade más el Rioja y a quien el Ribera de Duero. El aceite de oliva virgen extra es el ideal para consumir en crudo, para aliñar ensaladas o hacer salsas.

Para su comercialización, los aceites de oliva vírgenes se clasifican en virgen extra, virgen y lampante, éste último debe pasar un proceso químico de refinación antes de poder destinarse al consumo directo. En el mercado se puede encontrar:

Aceite de Oliva Virgen Extra:
Aceite de oliva de categoria superior obtenido directamente del fruto y sólo mediante procedimientos mecánicos. Presenta excelente aroma y sabor y su acidez es inferior a 0,8 grados, según el requisito marcado por la normativa vigente.

Aceite de Oliva Virgen:
Aceite de oliva obtenido directamente del fruto y sólo mediante procedimientos mecánicos. Presenta buen aroma y sabor, y una acidez inferior a 2 grados.

El tercero de los aceites vírgenes, el denominado Lampante, no llega al consumo con ese nombre. Es un aceite que, debido a condiciones climáticas desfavorables, por sobre-maduración del fruto o por deficiencias en el proceso de elaboración, presenta un elevado grado de acidez (superior a 2 grados) o un sabor y olor defectuosos, debe pasar un proceso de refinación para corregir tales defectos.

En las tiendas de alimentación podemos encontrar lo que se denomina simplemente y así figura en su etiqueta como 'Aceite de Oliva', sin más apellidos, que es el resultante de mezclar el aceite de oliva refinado, que conserva la estructura química básica del aceite de oliva, con una cierta cantidad de Aceite de Oliva Virgen o Virgen Extra que le aportan aroma y sabor.

En resumen: Si pasa por el proceso de refinado, el aceite deja de ser virgen y se convierte en Aceite de Oliva, sin más apellidos.   Otra categoría de aceite procedente de la aceituna es el aceite de orujo. El orujo de oliva es el subproducto sólido o pasta que se obtiene en el proceso de elaboración del aceite de oliva virgen durante el prensado o centrifugado. Son los residuos del proceso, que se somete a tratamientos físicos (centrifugación) o químicos (con solventes) para extraer el aceite que contiene.
Este aceite debe someterse a un proceso de refinado, similar al de los aceites de oliva lampantes y mezclado con aceites vírgenes constituyen la categoría comercial denominada Aceite de Orujo de Oliva. Es el de inferior caldad, aunque se suele usar sobre todo para fritos cuando el consumo es muy abundante.

Aceite de oliva a precio de girasol

El aspecto positivo de los precios bajos es que han permitido aproximar mucho los precios de aceite de girasol y aceite de oliva, lo que ha mantenido alto el consumo de éste último. Hay demanda y el consumdor aprecia el aceite, pero no puede pagar al precio de producto excelente lo que es de una calidad corriente.
Las autoridades de Consumo y de Calidad Agroalimentaria deben intervenir para garantizar que el consumidor se lleva la calidad que paga y debe evitar un desprestigio de un producto de alta gama aunque sea de consumo habitual.  

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