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PURAS MENTIRAS
''James Frey y J.T Leroy, el desenlace de los fraudes literarios más marketeados de los últimos meses.

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Ambos exitosos escritores. Uno vendió su libro como una autobiografía que no fue; falseó documentos policiales y se acusó de crímenes que nunca cometió. El otro, era idolatrado por las estrellas pop de la música anglo, se fotografiaba disfrazado de mujer e inventó una trágica vida infantil. Esta es la historia de dos mentirosos, cuya calidad literaria es indiscutible y sus engaños de películas. Historias con desenlaces similares y miles de dólares de contraste.

Por PACM.

 En enero del año 2003, el guionista norteamericano, James Frey (38) debutó como escritor con su libro de memorias titulado “En mil pedazos”. Obra donde relata su rehabilitación al crack, la cocaína, heroína y el alcohol. Dos años después, en el exitoso Show de Oprah Winfrey, publicitado bajo el slogan “El hombre que desveló a Oprah”, una emocionada Winfrey contó a sus televidentes que el libro la había hecho llorar. “Realmente amamos este libro. Estrangula hasta las lágrimas”, aseguró mientras se secaba los ojos.

En las semanas siguientes al programa, “En mil pedazos” lideró la lista de libros más vendidos del “New York Times”, con ventas superiores a los 3.5 millones de ediciones y según un reporte de “Nielsen Bookscan”, Frey vendió durante ese año, más copias en los Estados Unidos que ningún otro título.

En Octubre del año 2005, la revista “The Smoking Gun”, publicó un artículo titulado “Un millón de pequeñas mentiras”, reportaje que acusaba a James Frey de falsear gran parte de sus memorias. La crónica de más de seis páginas, mostró reportes de la policía, archivos judiciales, entrevistas con fiscales, y otras fuentes que desmintieron historias claves del libro. Estos documentos y entrevistas muestran detalles enteramente fabricados y desenfrenadamente aderezados de su carrera delictual, tales como “Posesión de drogas, Posesión y Tráfico, tres veces por conducir bajo los Efectos del Alcohol, un montón de denuncias por Vandalismo y Destrucción de la propiedad, Agresión, Asalto a mano Armada, Agresión a un Agente del Orden, Estado de Embriaguez en la Vía Pública, Perturbar el Orden Público. Estoy seguro de que hay alguna cosa más, pero no recuerdo qué exactamente”, escribe Frey, en el primer capitulo de su libro, y también el primero en ser refutado por la revista online, añadiendo que la posición criminal del escritor, en tres Estados (Michigan, Ohio y Carolina del Norte), es otra de sus falsedades.

La primera en poner el grito en el cielo fue Oprah, quien lo había elogiado en público. Sin embargo, luego de las revelaciones del reportaje, la Winfrey no se quedó tranquila e invitó a James al programa donde lo encaró y ridiculizó frente a millones de televidentes: “nosotros confiamos en ti y tú nos defraudaste” le reprochó la animadora, mientras que a James, no le quedó otra cosa que reconocer los cargos y ofrecer disculpas en medio de llantos que nadie creyó. Por otro lado, su casa editorial, Random House (EEUU) tuvo que rembolsar miles de dólares por los libros vendidos. Y sus fanáticos, comenzaron a botar o a romper las copias de “En Mil Pedazos”. Más tarde, por exigencias de la editorial, el autor incluyó en las nuevas ediciones unas disculpas hacia el lector.

 …Tal como lo han revelado con exactitud dos periódicos en un sitio de Internet, y tal como lo he reconocido personalmente con posterioridad, mientras escribía el libro, adorné muchos detalles acerca de mi experiencia, y también modifiqué otros aspectos con el fin de lograr lo que yo sentía el propósito principal del libro. Mis sinceras disculpas a los lectores que se puedan haber sentido decepcionados por mis actos”, escribió Frey en la edición de enero del año 2006.  

DOBLE PERSONALIDAD

Otro gran estafador es el escritor Jeremiah “Terminator” Leroy. Con sólo 25 años ya había publicado tres bestseller; aparecía en público disfrazado de mujer y era protegido por escritores top de la literatura norteamericana, entre ellos, Michael Chabon, Tom Waits y su mentor, Dennis Cooper.

Leroy era sólo un adolescente cuando publicó su primer libro, “Sarah” y la compilación de cuentos “El corazón es mentiroso”. Y según lo que él contaba, su madre era una desnudista que lo obligaba a prostituirse desde los cinco años en los parqueaderos de camiones.

Aburrido de los abusos, J T Leroy se escapó a San Francisco, donde fue rescatado por Laura Albert, quien lo internó en un hospital psiquiátrico. Allí, conoció al Dr. Owens que a modo de terapia le aconsejó escribir un diario con sus experiencias como “Terminator”, apodo que se ganó dentro del círculo de prostitutas: era el más codiciado por los chóferes.

Al mismo tiempo, el Dr. Owens, comenzó a enviar faxes y a llamar por teléfono a famosos autores para que leyeran el trabajo de su paciente, en particular a Dennis Cooper y Mary Gaitskill. Y así, consiguió su primer contrato “Fue alucinante. Cuando conseguí mi primer trato editorial apenas tenía como lectores a Dennis Cooper y mi psiquiatra. Nunca dije que quisiera ser escritor... Yo sólo quería ser puta. ¡Pero he acabado siendo mejor escritor que prostituta!” dijo Jeremiah, al diario español “El Mundo”. Tras la edición de la autobiografía “Sarah”, el famoso director de “cine independiente”, Gus van Sant lo contactó para pedir su opinión mientras trabajaba en el guión de “Elephant”.

Durante meses,  J.T. Leroy vivió como una estrella literaria. Pero esa vida se truncó cuando la prensa comenzó a publicar artículos sobre su dudosa identidad. Jeremiah, daba para especulaciones; no aparecía en las promociones de sus libros, no daba entrevistas en vivo y directo, dejaba plantados a sus editores y Dennis Cooper, quien sería su mejor amigo, jamás lo vio en persona. Sin embargo él se justificaba diciendo que sus problemas psiquiátricos se manifestaban en una timidez patológica, por eso el ostracismo. Cuando comenzaron los rumores, J.T. se dejó ver en público, pero con peluca, anteojos negros y zapatos de tacón. Un travesti.

La verdadera identidad del escritor se reveló cuando el periodista y escritor Stephen Beachy, publicó un artículo en el “New York Magazine”, titulado  “¿Quién es J.T. Leroy?”. 

En su reportaje, Beachy aseguró que el joven que aparecía disfrazado en las presentaciones, no era más que Savannah Knoop, ex cuñada de Laura Albert, la madre adoptiva del escritor, y a quien el periodista atribuyó la autoría de los libros.

Laura, una mujer de 41 años, ex cantante de rock que solía escribir sobre temas parecidos a los de su hijo, pero sin un solo cuento publicado. ¡Claro!, Es más vendible la horrible historia de un adolescente desadaptado, que la vida de una ex estrella punk, con sus aspiraciones de tinta frustradas.

En su extenso artículo, Stephen Beachy ofreció mucha evidencia y también incluyó una charla con J.T o Laura donde él le dijo: “Me reservo el derecho de cambiar de género e identidad cuando quiera”.  

 

SER PARA GANAR, PERDER PARA SER

James Frey y J.T. Leroy, son casos distintos, pero tuvieron la misma cobertura y un alto nivel de expectación. Los dos autores subieron sus ventas al tope y no existía nadie que no supiera los detalles de la controversia.

Con respecto a James Frey, el escritor y columnista de la “Revista de libros”, Álvaro Bisama, dice que hay que separar el escándalo Frey del mismo libro. “Si vas donde Oprah, te arriesgas a que pase algo así, es como pedirle a la Eli de Caso o a la Eva Gómez que tengan un criterio literario. De hecho, el caso Frey no es único. Recuerda el ensayo de Franzen donde él mismo lucha por preservar su intimidad -sus recuerdos que en cierto modo son el origen de su literatura- de la misma Oprah. Respecto a “En mil pedazos”, es obvio que el escándalo es un discurso que afectó al libro y en cierto modo lo dislocó, pero puso sobre la mesa la pregunta sobre los límites de la no-ficción. Esa pregunta, puesta en movimiento acá, no es menor porque es la pregunta sobre cómo la literatura deforma y construye la experiencia, algo que aparece en “Tejas verdes”  y también en “El empampado Riquelme” de Mouat. En ambos casos, el solo hecho del montaje somete a los textos una suerte de trabajo estético a la hora de tratar el tiempo, recrear la memoria, ordenar los hechos. La matriz ficcional siempre está ahí, en los clímax, las epifanías, las revelaciones, los finales y los inicios. En fondo lo que se juega es la memoria, el pasado que nos inventamos a cada rato como una larga lista de recuerdos falsos”, dice el autor de “Caja negra”.

La poderosa casa editorial norteamericana, Harper Collins, sabe a qué se refiere Bisama y le dieron a Frey una segunda oportunidad. Y James firmó un suculento contrato por la publicación de su nueva novela, y esta vez anunciada como “ficción”, “Bright Shiny Morning” algo así como una mañana brillante. La nueva novela ya está en las vitrinas (Estados Unidos).

Harper Collins, dijo a la prensa norteamericana que este libro es “un retrato caleidoscópico de Los Ángeles. Un libro con gran poder emocional”. En cuanto al escándalo, no hicieron comentarios. Sin embargo, según el portal de noticias “My Fox Gulf Coast”, la carrera de Frey descendió sólo en imagen, porque de lo meses transcurridos del presente año, “En mil…” sigue vendiendo alrededor de mil copias a la semana. Nan Talese, quién fue su primer editor comentó al mismo portal, que el autor merecía otra oportunidad y se la dieron.  

Finalmente, quien decidirá el futuro de Frey es el mercado. A pesar de las fuertes críticas de los expertos, si al público le gusta leer sus mentirillas, entonces nada más que decir, sólo “que acomodemos a un mentiroso en nuestras estanterías”, como escribió un conocido columnista del “Times Express”

J.T Leroy, no tuvo la misma suerte. En junio del año 2007, Laura Albert fue forzada a subir al estrado del tribunal del distrito Federal de Manhattan, para testificar sobre su propio fraude. Fue demanda por la productora de cine “Antidote International Films”, quienes compraron los derechos para llevar “Sarah” al cine, pero al comprobarse que J.T Leroy había sido un invento el contrato quedó sin efecto, además Laura había firmado con el nombre de su alter ego. Conclusión: la creadora de Leroy fue condenada a pagar a la productora 116.500 dólares por fraude, daños y perjuicios.

Según cuenta el “New york Times books review”, Albert dijo al jurado el cómo y el porqué fue que ella creó a este personaje, con personalidad, familia e historia. “J.T. Leroy es mi oxígeno. Si me lo quitan, me muero”, dijo la escritora, notoriamente obsesionada con su creación. Durante el juicio, también quedó claro que Laura tiene un pasado tan terrible como el descrito por “Leroy” en “Sarah”, y una mente tan desequilibrada como la de su falso hijo adoptivo.

En ese punto se centró la defensa de Laura para justificar la creación del otro yo: sufrió abusos sexuales desde los tres años. Fue internada en un hospital siquiatrico, algo que su madre, entre lágrimas, reconoció frente al juez. Vivió entre rockeros adictos a la heroína en Nueva York y trabajó como operadora de líneas sexuales en San Francisco. Incapaz de socializar con el mundo siendo Laura, empezó a llamar a líneas de ayuda psicológica, adoptando múltiples personalidades. Ahí nació Jeremiah, un bosquejo de quien después acabaría siendo J.T. Leroy. Actualmente, Laura Albert lo ha perdido todo, su sustento, una parte de su identidad (J.T Leroy), su departamento y el  juicio de fraude civil. Pero como sucedió con Frey, aquellos con visión comercial saben que estos autores, por donde se les tomen, venden millones. Según el diario “El País”, Savannah Knoop, ex cuñada de Albert, ya está escribiendo un libro sobre su experiencia como personificación de J.T. Leroy, y Asia Argento, quién iba a dirigir “Sarah” escribirá un guión mezclando la novela con la historia real del fraude.

Comentarios

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Carlos Adler
2011-11-09
Recien conozco la historia de esta pseudoescritora como ustedes la llaman. para mi un gran ejemplo de que la sociedad es hipocrita y vacia. Creo que lo que mas les ofende es que puso al descubierto la frivolidad con que la sociedad adora el sufrimiento ajeno.
Oprah dijo "creimos en ti y nos defraudaste", lo que realmente quizo decir fué; pude haber ganado millones de dolares explotando tu miserable infancia y me los quitaste.
Realmente esto confirma cuan idiotizados y ciegos han estado todos